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ARREPENTIMIENTO Y JUSTIFICACIÓN


"UNA MUJER SIN NOMBRE"

Cuando se habla de arrepentimiento y justificación, es inevitable pensar en una historia bíblica maravillosa. La Biblia reconoce a una mujer que llegó a ser excepcional, no por sus méritos, sino por la transformación que sufrió de forma positiva. Aquella mujer tuvo un encuentro maravilloso con Jesucristo, el cual fue extraordinariamente significativo. La condición moral de la mujer era dudosa, puesto que, convivía con alguien que no era su esposo. Ella fue rechazada socialmente; sus palabras lo evidencian al decir: “Tú, siendo varón judío, me hablas a mí, mujer samaritana...”. Esto no fue impedimento para que, aquel Hombre conocido como “rabí” o “maestro”, traía consigo un mensaje particular y especial para ella.


A pesar que, Jesús confrontó su realidad y le hizo ver sus errores; no le negó su amor y misericordia divina, le perdonó y dejó sin condenación. Desde ese encuentro, la mujer sin nombre experimentó un cambio total en su vida. Ella vivía una vida moralmente inapropiada, no era malvada, era una mujer sin nombre; mujer que Jesús identificó perfectamente. Es justamente, en un momento como este, donde el arrepentimiento se hace efectivo y el peso del pecado cae mediante un encuentro y conversión al Señor.


En esta historia, es evidente el arrepentimiento de la mujer y justificación que hizo Jesús por ella. El arrepentimiento permitió un cambio de pensamientos en aquella mujer, desde ese momento, ella inició un nuevo rumbo en su vida, una vida que dio testimonio de su encuentro con el Maestro. Por un lado, el arrepentimiento, desde la perspectiva bíblica significa “cambio de mentalidad”. El Diccionario Teológico Beacon, lo describe como: “cambio de idea”. En este sentido, se entiende como el cambio total en la manera de pensar y ver la vida. Por otro lado, la Justificación es, la acción divina de Jesús, al declarar justo al injusto; en esta acción, el ser humano es limpio de toda culpa de pecado. En resumen, el arrepentimiento es la manera humana de reconocer la condición de pecado. Mientras que la justificación, es el acto divino, a favor del ser humano.


Finalmente, estas dos acciones son necesarias para el perdón de pecados; a través de estas, el ser humano vive una vida en santidad y agradable a Dios. La historia de la mujer sin nombre, conocida como la mujer samaritana, modela la acción de arrepentimiento y evidencia la justificación de Jesús a favor de la humanidad. Del mismo modo, todo ser humano tiene la necesidad de reconocer su condición pecaminosa, arrepentirse y ser justificado por fe en nuestro Señor Jesucristo.


Autor: Carlos Aldana

Diseño y publicación: Esdras Calel

Revisores: Robin Sóla y Esdras Calel

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