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El poder de Pentecostés en el progreso de la Iglesia



El libro de los Hechos, es uno de los libros bíblicos más importantes para desarrollar una teología eclesiástica saludable. Pues no podríamos entender cómo fue la vida de la iglesia primera, si no fuera por este registro histórico-doctrinal. Al conmemorar el DÍA DE PENTECOSTÉS, deseamos afirmar nuestra identidad y nuestro propósito en nuestra época actual.

Al hacer un análisis bíblico de la doctrina del Bautismo en el Espíritu Santo, resaltan algunas enseñanzas importantes: el Bautismo es para todos los creyentes de todos los tiempos, con el propósito de llenarlos de poder y con el fin de que ellos puedan cumplir la misión de llevar el mensaje de salvación a todo el mundo. Asimismo, encontramos que esta experiencia tiene una evidencia: la glosolalia o xenolalia (hablar las maravillas de Dios en un lenguaje angélico o terreno desconocido).

En esta ocasión, deseo que observemos en la narrativa de Hechos, la relación de la presencia del Espíritu Santo en la iglesia y el progreso de ella en el mundo. Para poder evaluar, en cuanto a la praxis de la iglesia ¿Por qué “mi iglesia” parece estar estancada? Quizá tenga que ver por la indiferencia a la presencia y poder del Espíritu para que fluya en la vida de la iglesia. Pero veamos algunas narraciones que nos presenta el libro de Los Hechos, en cuanto al progreso constante de la iglesia.

Podríamos dividir el libro de Hechos en seis grandes narraciones; en cada una de éstas, observamos el progreso de la Iglesia relacionado directamente con la presencia del Espíritu en ella. Así encontramos las siguientes declaraciones:

1. La iglesia progresó en Jerusalén: “Y crecía la Palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos sacerdotes obedecían a la fe.”(Hechos 6:7).

2. La Iglesia progresó en toda Palestina y Samaria: “Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.” (Hch. 9:31).

3. La iglesia progresó entre los gentiles: “Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba” (Hch. 12:24)

4. La iglesia progresó en Asia Menor: “Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día” (Hch.16:5).

5. La iglesia progresó en Europa: “Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hch.19:20).

6. La iglesia progresó en el Imperio Romano: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hch. 28:30-31).

Desde su nacimiento, hasta su llegada a Roma, la iglesia progresó poderosamente. Después de ser una centena de hombres y mujeres, pasados unos 30 años, la iglesia estaba ya en la capital del Imperio, tenía presencia. Lo que parecía una misión imposible, se hizo realidad con el Poder del Espíritu. La iglesia tiene garantizado el éxito cuando avanza guiada y en obediencia al Espíritu Santo.

Aprendamos en este mensaje una verdad importante: EL PODER DE PENTECOSTÉS NOS HACE PROGRESAR. Tomando el caso de Hechos 9:31, veamos tres evidencias del progreso de la iglesia.

1. Las iglesias tenían paz

Después de años de luchas, persecución y martirio, tuvieron un tiempo de bonanza y paz. (gr. Eirene, regalo de Dios que consiste en unir todas las partes esenciales, integridad). Habían entrado al shalom de Dios, que es un bienestar integral de la iglesia.


La fuerza poderosa que emanaba de la presencia del Espíritu en la iglesia, le hacía una comunidad relevante y poderosa en la sociedad. La Biblia declara en varias ocasiones: “Y sobrevino temor a toda persona...” (2:43); “... y se llenaron de asombro y espanto por lo que había sucedido.” (3:10); hablando de Esteban, “... no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba” (6:10).

La iglesia entendió rápidamente la garantía de su éxito misionero, la presencia del Espíritu en ella. Los enemigos eran callados y la iglesia tenía paz. Después de soportar la persecución, tenía paz. Recuerde que, el poder de pentecostés nos hace progresar.

2. Las iglesias eran edificadas, andando en el temor del Señor.

En el interior de la iglesia se vivía una segunda bendición; las iglesias eran edificadas. Esto permitía que la iglesia se construyera temiendo al Señor (gr. Eulábeia, “precaución sagrada” “tomar posesión de aquello que Dios dice que es bueno”). Las manifestaciones del poder de Dios, permitía que la comunidad de fe entendiera que estaba en el lugar correcto; por lo tanto, un aire de respeto y reverencia se respiraba en el interior de la iglesia. Entonces inspiraban ese respeto con los de afuera.

El progreso de la iglesia, no se mide en su fuerza económica o política; sino en el respeto y admiración de los de afuera y la devoción de los de adentro. La iglesia formada por hombres y mujeres lavados con la Sangre de Cristo, evidencia (por el poder del Espíritu) un ambiente de respeto por Dios, obediencia y fidelidad radical. La iglesia no busca democracia, sino construye una teocracia, donde Dios manda y su pueblo obedece. Es así como, el poder de pentecostés nos hace progresar.


3. Las iglesias se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.


La sociedad tenía en alta estima a la iglesia, temía. La iglesia edificaba a todos sus miembros; esto inspiraba a muchos a desear ser parte de ella... pero no era solo querer, era cumplir las demandas del Reino. Por eso, cada persona experimentaba arrepentimiento y luego era empoderado para servir.


El crecimiento de la iglesia se daba de manera exponencial, de miles en miles. Generaciones servían y nuevas generaciones surgían. Las iglesias que permiten ser guiadas por el Espíritu

naturalmente crecerán, no hay excusa para eso; o se tiene al Espíritu y crecemos; o ignoramos al Espíritu y nos estancamos y morimos. Solo el poder de pentecostés nos hace progresar.


Conclusión:

Estamos ante el desafío de llevar a nuestra iglesia a un nuevo nivel de impacto social; no podemos estancarnos en el pasado, necesitamos construir el futuro. En esta nueva década, CONEXIÓN 2030 nos invita a avanzar y multiplicarnos, siendo una iglesia saludable.


Es necesario que cada miembro del cuerpo de Cristo se sostenga en la palabra de Cristo Jesús, quién nos dijo: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mat.16:18).


La Iglesia de Cristo está destinada para triunfar. Esto se debe a la presencia activa del Espíritu Santo, quien la empodera y la lleva en un progreso glorioso en el mundo. Así fue desde el comienzo, de eso somos testigos en este tiempo.


Revise las evidencias de una iglesia que progresa: tiene paz, está siendo edificada temiendo al Señor, crece integralmente. Estos son algunas evidencias de qué tanto estamos siendo obedientes al Espíritu, que nos guía en la Palabra hacia el verdadero camino. Recuerde que el poder de pentecostés nos hace progresar.


Escrito por:

Pastor Luis Fernando Zabaleta

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Bendiciones hermanos amados, que bien que se pueda difundir de lo que el Espiritu Santo puede hacer para el crecimiento de una iglesia sana y estable.

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