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LA FE


A través de la historia, la fe en Cristo se ha dispersado por todos los continentes del mundo. Las personas guiadas por el Espíritu han predicado las Buenas Nuevas de salvación; que con Cristo y su obra redentora se hace patente cubriendo el pecado que rodea al mundo. A esta dispersión de la fe se le conoce en el NT “Kerigma” y es una palabra que denota anuncio, mensaje, proclamación, divulgación, entre otros sinónimos.


Los escritores del Nuevo Testamento lo incluyen en sus escritos como evidencia de Cristo y su mensaje restaurador. Por eso en épocas pasadas y en la actualidad el kerigma no se ha realizado solamente por medio de la comunicación oral, sino que ha utilizado otros métodos sin cambiar por ello su finalidad, que es generar fe en el Dios trino. Las personas tienen que conocer a ese Dios para creer. A continuación, se desarrollarán los tres tipos de conocimiento que generan fe.


Oír:

Ya todos han escuchado ese texto famoso de Romanos 10:17 que dice: así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo. Cuando una persona oye está conociendo por medio de información. O sea, todas aquellas palabras que habla una persona que ya conoce de Cristo a otra que aún no. El que está dando a conocer habla por su experiencia, pero él oye no deduce o asimila bien la información porque él no ha tenido contacto directo con el sujeto de la información.

Esto únicamente provoca que el que no conoce, conozca a un objeto que está fuera de él. O sea, solo razona lo que oye. Entonces, los sentidos agudizan el conocimiento del objeto, pero no hay una relación abierta de intimidad, por tanto, el objeto no se conoce solo por información, sino por intimidad. Porque el oír no es suficiente, puesto que se mantiene la distancia entre sujeto-objeto.


Intimidad:

Ahora bien, la intimidad es una relación estrecha de confianza de un sujeto a sujeto, de sujeto a objeto, o de objeto a sujeto. Es la reacción no solo de los sentidos, sino de las emociones por parte de uno hacia otro. Es el acercamiento del individuo que ya ha oído hacia el objeto de la información que recibió. Este tipo de conocimiento lo realiza por sí solo. Empieza a descubrir al objeto por medio de la intimidad (ginosko). Ginosko contiene el oír, que parte de un conocimiento por información, pero tiene un valor agregado: el conocer por intimidad. El individuo ya no solo razona lo que ha oído, sino que, empieza a experimentarlo por medio de sus emociones.


Identidad:

Cuando la relación sujeto-objeto se ha desarrollado, luego del oír (razón) y la intimidad (emociones), el individuo continúa por un proceso de aprendizaje. Partiendo de allí, empieza el conocimiento a través de la identidad. O sea, interioriza a Dios y lo deja crecer. Es como un desarrollo que involucra al ser completo. Además, es progresivo. Va aumentando su conocimiento a medida que este le genera fe.

Cuando la identidad ha sido construida, el individuo finalmente puede testificar. En griego, hay varias palabras que designan esta acción: por la boca, por juicio o juramento y con la vida (martureo).

Entonces, esa fe debe de ser generada a través del conocimiento; el cual se desarrolla por medio de la razón, emociones e identidad. Esto traerá solidez en la vida cristiana del nuevo creyente, puesto que, la pasión, en la actualidad, de los que ya conocen a Cristo, es ganar números y eso es defectuoso, quizás no mal, pero eso no lo es todo. Porque, ¿qué pasa después de ganar a 100 nuevos creyentes? Ellos deben de buscar, a través del acompañamiento, conocer su fe. Más que números, por medio de la testificación de Cristo se ayuda a otros a cimentarse en él, mientras conoce.


Emily Porras




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