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LA REFORMA ¿UNA COSA DEL PASADO?


Generalmente hablamos de cambios, pero, también disfrutamos del statu quo. Nos encanta hablar de reformas, pero, a veces, seguimos actuando de la misma manera año con año, razón por la cual, no observamos resultados distintos. Sin embargo, tarde o temprano debemos enfrentarnos al cambio, de manera voluntaria o involuntaria. Porque la vida es un proceso cambiante, los cambios surgen, pero, que estos cambios tengan el adjetivo de buenos, depende de nosotros.


Acontecer histórico

La Reforma Protestante es un acontecimiento histórico del siglo XVI, producto de una incomodidad en los procesos religiosos. En esta época la forma de vida, pensamiento y desarrollo humano estaba a merced de los estatutos de la iglesia católica, el poder de la iglesia regía las distintas esferas de la vida.

El mensaje bíblico se comunicaba en latín, lengua que no era entendida por los grupos populares, además, el acceso al texto sagrado lo tenían únicamente los clérigos o líderes religiosos. El pueblo no tenía acceso a él, por lo cual, estaba posicionado de manera forzosa en la ignorancia, esto conducía a los cristianos a creer ciegamente todo lo que los líderes le indicaban. Quizá esto no dista mucho de la realidad actual, donde multitudes de cristianos consumen únicamente el mensaje de las predicaciones sin realizar lecturas bíblicas personales tomando como base los principios exegéticos, durante mucho tiempo fui parte del club.

En el siglo XV, poseer una Biblia o interpretarla era penado por la ley. Además, el poder eclesiástico monopolizaba el concepto de la salvación, creyéndose que esta podía alcanzarse mediante la fe, obras y donaciones a la iglesia. En este contexto entra el tema de la venta de indulgencias, una invención de la iglesia, que estaba relacionada con la construcción del purgatorio, como un estado intermedio donde el alma debía purgar los pecados para poder ascender al cielo. Las indulgencias garantizaban el perdón de pecados, evitando el paso por el purgatorio o acelerándolo en el caso de las indulgencias que se compraban para los que ya habían fallecido. Las indulgencias eran un equivalente a poseer un boleto directo al cielo. Esta práctica es impulsada tras el afán de construir la costosa basílica de Pedro en Roma, promovida por el papa León X.


Reacción de Martín Lutero

Frente a esta condición surge la respuesta de Martín Lutero, es imposible hablar de reforma sin mencionarlo. Este monje escribe 95 tesis donde critica esta práctica, constituyéndose en la base de la Reforma Protestante. Lutero promueve que la salvación es solamente por fe, no por obras o por el pago de indulgencias. Además, consideraba que las escrituras podían ser de libre interpretación, esta fue una idea irreverente y categorizada por la iglesia como herética. Más adelante, con las traducciones del texto bíblico a las lenguas conocidas por el pueblo, y con la distribución del texto, utilizando el beneficio de la imprenta de Gutenberg, las personas pudieron acceder al conocimiento del texto sin necesidad de un intermediario.


¿La reforma una cosa del pasado?

Todo esto nos lleva a preguntarnos… ¿la reforma es simplemente una cosa del pasado? Sí y no. Como acontecimiento histórico es algo que podemos situar en el pasado, pero como movimiento muchas iglesias han conseguido rescatar a lo largo de los años, la intencionalidad de la reforma protestante. La motivación que condujo a realizar una reforma, que no nace con el objetivo de crear rupturas en la iglesia sino como ferviente deseo de provocar cambios, de construir intelectual y prácticamente bases bíblicas que sostienen una nueva forma de concebir la vida misma, recordemos que la iglesia era la que regía cada una de las áreas de la vida.

En la actualidad no podemos hablar de una unidad cristiana, ya que, históricamente han surgido distintas divisiones. La iglesia de Dios no se posiciona en la rama reformada, sino en la evangélica pentecostal; y como pentecostales creemos en el dinamismo del Espíritu Santo, el cual ha provocado avivamientos y reformas en el sentido del cambio. De vez en cuando, es útil hacer un recordatorio de esto, y de la herencia que bebemos de la reforma protestante. Además, es valioso que podamos conservar la intencionalidad reformista que buscó generar cambios basándose en el texto bíblico y corrigiendo injusticias sociales. La iglesia tiene un rol vital en la construcción del pensamiento, el comportamiento y el ámbito social de sus feligreses. Por ello, debemos ser motivados a construir reflexiones orientadas a los cambios que pueden realizarse, pero, también a las raíces que deben seguirse fortaleciendo para el beneficio comunitario, sin olvidar nuestras bases bíblicas. De esta manera la reforma no se constituirá simplemente en una cosa del pasado.


AUTORA: JENNIFFER LARA.

DISEÑO DE PORTADA: FERNANDO JUÁREZ.

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2 Comments


Buen articulo

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Muy buen artículo, insta a continuar con los cambios necesarios para la iglesia, buscando las verdades escritas en la palabra de Dios. Bendiciones,

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